Nosotros

Durante más de veinte años trabajé como secretaria de la Corte Suprema de Justicia de Tucumán. Contadora, con especialización en planificación y gestión estratégica, una profesión ordenada, estructurada, exigente, desarrollada en un ambiente hostil.

Al atravesar una enfermedad, entendí que quería elegir desde qué lugar volver a comenzar. Había una oportunidad para aprovechar: vivir de lo que realmente disfruto: coser, tejer, pintar, crear y diseñar. Talentos que heredé de mi mamá y mi abuela, que me acompañaron a lo largo de mi vida como un hobby, y que ahora quería resignificar: convertirlos en una Marca.

El punto de inflexión: el retiro de la función pública y el regreso a las aulas, esta vez en la carrera de Diseño de Indumentaria y Textil. Una noche puntual, en la previa de mi fiesta de 50 años, cosía el outfit que iba a usar cuando armé, con un retazo de cuero que me sobró de un chaleco, un brazalete con flecos —mi propia versión del brazalete de Mujer Maravilla— en referencia a la charla TED de Amy Cuddy que me habían recomendado ver.

Esta charla aborda cómo el lenguaje corporal no solo afecta cómo nos ven los demás, sino que también puede cambiar cómo nos vemos a nosotros mismos: el cuerpo puede moldear la mente.

Necesitaba sentir un poco de fuerza y confianza esa noche. En el día de la fiesta, ese brazalete fue un ancla de fuerza en un cuerpo que todavía estaba recuperando su energía.

Desde mi fe católica, un libro —Los cinco minutos del Espíritu Santo— me dio la energía espiritual para transitar mi enfermedad.

En RUAH, que en hebreo significa espíritu, aliento, energía, encontré el nombre que le daría sentido a todo esto. Porque si el brazalete activa la fuerza desde el cuerpo —desde lo simbólico—, el nombre activa la fuerza espiritual: la dualidad que existe en RUAH.

Hoy diseñamos y producimos piezas de cuero que llevan ese mismo propósito: no solo representar a quien ya se siente fuerte, sino activar esa sensación en quien la está buscando.

Referencias